Peruanos en Sevilla
Escrito por Pilar Kraan Jueves, 20 de Mayo de 2010 12:52

Llegaron a Sevilla en los últimos diez años, la mayoría en plena edad laboral y con un título universitario o de formación profesional bajo el brazo. Trajeron muchas ganas de progresar y un gran apego a las costumbres españolas heredado de un pasado criollo
EN Andalucía hay alrededor de 20.000 peruanos de los cuales cerca de 7.000 residen en Sevilla. Si bien no se trata de uno de los colectivos más numerosos de personas inmigrantes afincadas en nuestra región, su presencia se hace notar a través del empeño que ponen a diario para salir adelante y cumplir con el proyecto de futuro que los trajo hasta aquí.
La mayoría de los que llegaron a Sevilla lo hicieron en los últimos diez años, en plena edad laboral y con un título universitario o de formación profesional bajo el brazo. Trajeron consigo ganas de progresar, un gran apego a las costumbres españolas heredado de un pasado criollo y mucho por dar a una sociedad sevillana con la cual la historia peruana ha guardado tantas vinculaciones cuando el puerto de Lima, primera capital del Virreinato del Río de la Plata, era la puerta de acceso de las embarcaciones españolas al territorio americano. Hoy, lejos de este pasado común y a más de 12.000 kilómetros de su país, los peruanos se integran en la sociedad sevillana sin demasiadas dificultades, pero sin perder de vista sus costumbres y el amor por su patria que parece exacerbarse en la distancia.
Mauricio Arnillas, procedente de Arequipa, explica que aunque hoy en día existe en Perú bastante inversión y mayor facilidad de conseguir trabajo, diría a aquellos peruanos que están por venir «que emprendan sin temor la aventura, puesto que todo cambio en la vida trae siempre algo de bueno y, con mayor razón, aquellos cambios que tienen que ver con el conocimiento de nuevas formas de vivir y de pensar. Además, la mayor parte de las personas latinoamericanas somos muy manitas con lo cual tenemos una pequeña pero significativa ventaja para conseguir ganarnos la vida». «Ahora bien —agrega Arnillas—, deben saber también que no es fácil, ya que usualmente se cree que con el solo hecho de venir a España se solucionan los problemas, pues la realidad nos coloca muchas veces en situaciones muy difíciles como la falta de empleo, de sustento, de arraigo o incluso de salud, por eso deben saber que si se esfuerzan de verdad tal vez podrían conseguir allá lo que sueñan en conseguir acá».
Nelly Clavo es la presidenta de la Asociación Cultural y Deportiva Amigos del Perú en Sevilla y Andalucía, una entidad que tiene como misión promocionar la cultura peruana en Sevilla y ayudar a aquellas personas de nacionalidad peruana que quieran iniciar un proyecto de vida en esta ciudad. A propósito de ellos y de sus posibilidades de inserción sociolaboral, Clavo explica que un importante obstáculo radica en la homologación de los títulos universitarios y de formación profesional por lo cual «muchos peruanos optan, directamente, por volver a estudiar aquí si quieren aspirar a puestos de trabajo mejor cualificados». Luis Miguel Glave también es peruano y trabaja como profesor de Historia en la Universidad Pablo de Olavide. «Visité por primera vez Sevilla en 1983 y desde entonces comencé a venir con frecuencia a estudiar viejos documentos en el Archivo de Indias.
La experiencia de la emigración ha sido muy enriquecedora en mi vida porque a mi manera de ser, producto de mi nacimiento y vida en el Perú, ahora añado muchas sensibilidades y experiencias que no hubiera adquirido sin vivir en este lugar. Creo que en el caso de la integración de los peruanos es indudable que el idioma une, es un vehículo privilegiado y deberíamos ser más conscientes de ello. Las culturas de uno y otro lado se han retroalimentado hace siglos. Las formas de vida contemporáneas son diferentes porque diferentes son también las realidades socio económicas de ambos lados, pero ahora que Europa tendrá que cambiar de modelo de vida, los peruanos pueden muy bien enseñar lo que es el arte de la superviviencia y el empuje para emprender».
Emma Márquez Lucas. Hace diez años que me vine de Perú sin pensármelo demasiado. La situación en mi país era muy difícil y había que tomar una decisión. Estuve seis meses en Madrid y luego Sevilla, que me enamoró.
Juan Márquez Peña. Hace nueve años que vivo aquí y pienso quedarme por el resto de mi vida. Soy de Guancaio y estuve siempre acostumbrado a caminar de un lado para el otro. En Perú fui novillero, mi afición por los toros y el flamenco me hace sentir muy bien aquí. Veo al sevillano más cariñoso que al peruano, siento que me gusta más estar aquí que en mi propio país.
Nelly Clavo Fernández. Estoy convencida de que mis hijos tienen mejor calidad de vida aquí que en mi país, donde hay una gran inseguridad, además de las facilidades en lo que respecta a salud y educación. Si me quedo es fundamentalmente por ellos.
Karen Acevedo. Veo que los jóvenes andaluces son más sueltos y liberales que los peruanos. Hace cuatro años que vivo aquí y me siento muy bien adaptada, estoy a gusto. Estoy estudiando Derecho, estudié dos años Psicología en Perú pero como los trámites de homologación eran tan complejos decidí volver a la Universidad.
Rosa Calle. Hay algunas personas que con la inmigración se fortalecen mientras que otros no resisten y regresan. Ahora que la situación está mejorando en Perú mis familiares me dicen que por qué no regreso de una vez y yo les respondo que tengo que cumplir mi meta: que quiero que mis hijos terminen de estudiar en la Universidad.
Mauricio Arnillas. Las culturas tradicionales del Perú están volviendo a demostrar su valor, han permanecido aisladas no por propia elección, sino por un ignorante racismo por parte de nosotros mismos y por la absoluta falta de interés por parte del Estado, pero hoy en día surgen personas públicas de todos los rincones del país, ahora en el Congreso se habla también en quechua, aimara y en dialectos amazónicos.






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Manuel Rodríguez
Pastoral de la Inmigración