Trabajadores inmigrantes: más necesarios que nunca
Escrito por Teresa Puig Jueves, 20 de Mayo de 2010 12:57
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo explica que la demanda de trabajadores inmigrantes volverá a medida que la población activa se reduzca y la recuperación económica esté en marcha, al tiempo que insta a los gobiernos a levantar las restricciones al movimiento de inmigrantes
LO ha dicho el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, en el marco de la celebración del Primero de Mayo: «48.000 inmigrantes cobran subsidios de desempleo en España, lo que evidencia que precisamente este sector de la población ha sido el más afectado por la crisis». En concreto, y según los últimos datos oficiales difundidos, de los 4.166.613 desempleados que hay actualmente en el país, 616.320 son extranjeros.
Sin embargo, lo cierto es que la entrada de inmigrantes en España y su contribución al desarrollo de la economía nacional ha permitido que, entre 1996 y 2005, la renta per cápita haya mejorado en 623 euros por español, según el estudio sobre la ‘Inmigración y la Economía Española’ elaborado por la Oficina Económica de la Moncloa antes de la llegada de la crisis. Además, tal y como afirma un informe del Banco de España, los inmigrantes serán los protagonistas de la recuperación económica española al augurar que su movilidad laboral, mucho más elevada que la de los autóctonos, facilitará la moderación salarial y el trasvase a profesiones con más oportunidades.
En este sentido, según los expertos del Banco de España, «aunque ha habido un incremento del desempleo más elevado a corto plazo, la capacidad de recuperación del mercado laboral aumentará gracias a la inmigración». Y es que, tal y como afirma el antropólogo Miguel Pajares, «si retornase una parte importante de los inmigrantes que están haciendo trabajos poco cualificados, no habría mano de obra autóctona para cubrirlos, lo que generaría el colapso de muchos sectores».
En cuanto a la evolución de la situación a largo plazo, la ONU también tiene algo que decir: aunque la crisis económica mundial ha reducido el papel de los empleados inmigrantes, es probable que esto cambie drásticamente a medida que los países desarrollados afronten una escasez de trabajadores en las próximas cuatro décadas. Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la demanda de inmigrantes volverá a medida que la población activa se reduzca y la recuperación económica esté en marcha, ofreciendo grandes ahorros administrativos y de reclutamiento para las compañías que operan en los países ricos. El Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), además de pedir que se levanten las restricciones al movimiento de inmigrantes, ha recomendado que los países eviten el proteccionismo, liberalicen la legislación laboral y acaben con la xenofobia y la marginación de los inmigrantes.
La Organización de las Naciones Unidas reconoce que la economía global depende cada vez más de los trabajadores migrantes que aportan capacidades, conocimientos y fuerza de trabajo a las comunidades que los acogen; además de promover el intercambio de ideas y estimular el progreso cultural y científico. En España, la importante llegada de población inmigrante en edad de trabajar ha repercutido favorablemente en el total de afiliaciones a la Seguridad Social, hasta el punto de que cerca de un 45 por ciento de las altas registradas entre 2005 y 2009 correspondieron a trabajadores extranjeros. Además, el bajo porcentaje de la población dependiente entre las personas inmigrantes, es decir, la población de menos de 15 y más de 65 años, hace que los nuevos residentes aporten de manera neta a la caja del estado más que la población nacional.
Por tanto, en el marco de la celebración del Día Mundial del Trabajo, las tendencias demográficas y poblacionales son una muestra para reconocer la necesidad de los derechos de las personas inmigrantes. A estas alturas, expresa el antropólogo Carlos Jiménez, de la Universidad Autónoma de Madrid, «no cabe duda de que las personas inmigrantes impulsan la producción económica dando más de lo que toman, puesto que en su mayoría llegan en plena edad productiva y con una formación que no ha costado nada al estado español y, más allá de expulsar a la población local del mercado de trabajo, contribuyen a mejorar la tasa de inversión en nuevos negocios e iniciativas».






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