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«Mujeres entre mundos» lleva funcionando más de doce años. Gloria Ekereuwen, su presidenta y fundadora, cuenta que «comenzamos celebrando reuniones entre mujeres procedentes de diferentes países, durante los fines de semana que eran verdaderos encuentros multiculturales. Fue entonces cuando vimos la necesidad de crear vínculos que nos permitieran canalizar las problemáticas que tenían las mujeres en general y, principalmente, las inmigrantes al estar lejos de los afectos, tener que adaptarse a una nueva cultura, a un nuevo idioma (en muchos casos) y afrontar la difícil tarea de insertarse laboralmente en una sociedad donde no se tiene raíces».
Por ello, el principal objetivo de Mujeres entre mundos es la formación de la mujer inmigrante que carezca de ella, para que sus posibilidades de inserción laboral no se limiten al servicio doméstico. «Creemos que la formación de la mujer es indispensable para su desarrollo personal, porque una mujer formada tiene la capacidad de elegir cómo encausar su propia vida. Desde la asociación, intentamos darles las herramientas para que tengan posibilidad de acceso a trabajos más cualificados», explica Gloria Ekereuwen.
En su opinión, «por lo general, quien emigra de su país es alguien con mucha iniciativa y energía, y eso debe valorarse tanto para beneficio propio como de la sociedad que le acoge. También nos interesa que las mujeres inmigrantes participen de la vida cultural y social de su entorno, que no se limiten a la casa y a los hijos, sino que cuenten con otros ámbitos de participación social». En vistas a lograr esto, en Mujeres entre Mundos se realizan talleres formativos e intercambios de experiencias con otras asociaciones.
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